Respuesta rápida: no. Respuesta larga: no, pero…
Hoy en día, la práctica del Tai Chi y el Chi Kung goza de bastante popularidad. Cada día son más las personas que descubren los beneficios de estas prácticas y las incorporan a su rutina diaria.
Es cierto que tanto el Tai Chi (también llamado a veces taiji) como el Chi Kung (o qigong, según el sistema fonético que usemos para escribir el chino) poseen muchos elementos comunes… tantos que para mucha gente, a veces es difícil distinguirlos. La confusión aumenta cuando en la mayoría de clases de la gran mayoría de escuelas, el Chi Kung forma parte indispensable de la práctica. Así, es muy fácil preguntarse:
¿Es el Tai Chi lo mismo que el Chi Kung?
Esta es una pregunta que nos han hecho muchos de nuestros alumnos, y comprendemos la confusión. Para una persona que no está habituada a mover su cuerpo de manera consciente (siguiendo unos patrones predefinidos), es muy fácil confundir ambas prácticas.
Como decíamos antes, la respuesta rápida es un NO rotundo. Chi Kung y Tai Chi son dos disciplinas diferentes, que se practican con distintos fines y diferente mentalidad. Pero responder simplemente un NO y dejarlo así es una respuesta… digamos coja, porque se dejan fuera muchos matices que, bajo nuestro punto de vista, son importantes. Veamos algunos de ellos.
Analicemos…
Para las personas con mucha experiencia en estos temas, es probable que se sorprendan con esta pregunta, porque ven el Tai Chi y el Chi Kung de maneras muy diferentes. Pero las diferencias, en realidad, son enormes, diametralmente opuestas en algunos casos. Veamos algunos de los elementos que pueden ilustrar mejor el por qué de la confusión de los principiantes, y cómo el Tai Chi y el Chi Kung abordan los mismos temas.
SUAVIDAD ANTE TODO
Tanto el Tai Chi como el Chi Kung se enseñan bajo la premisa de la relajación. Ambas prácticas tienen el efecto, tan deseado por muchos hoy en día, de favorecer una relajación global del cuerpo, permitiendo que el sistema muscular y nervioso de los y las practicantes descanse, se vea revitalizado… Aumentando con ello el grado de bienestar y la salud general.

Dicha relajación se trata de manera diferente en ambas prácticas.
En el Chi Kung, la relajación se va trabajando poco a poco. Los movimientos tienen posiciones máximas, «picos» de elongación y contracción, que deben ser respetados en todo momento. A base de estirar hasta la máxima capacidad (siempre sin hacer fuerza )del practicante, y recoger enseguida hacia un punto neutro, los músculos se van elongando, los tendones trabajan y el cuerpo gana en elasticidad y flexibilidad, dando lugar a una mejora del equilibrio y la movilidad general.
Es importante para el Chi Kung que los ciclos de estirar-contraer sean respetados en cada repetición, y que todo sea hecho con la mínima cantidad de fuerza/tensión muscular posible en todo momento.
En el Tai Chi, sin embargo, existe la norma de que ningún movimiento puede resultar en una hiper extensión de ninguna articulación. Todos los movimientos se deben realizar de manera que al brazo o a la pierna aún le quede un poco de recorrido que podría hacer, pero que decidimos, consciente y voluntariamente, no recorrer. Por ejemplo, en el movimiento «Cepillar la rodilla«, una de las manos se extiende hacia delante en un movimiento que representa, por ejemplo, un empujón.
Es muy habitual que los principiantes realicen el movimiento extendiendo el brazo en su máxima longitud. Pero al hacer esto, ocurren una serie de cosas:

- El brazo extendido se tensa, perdiendo su elasticidad y suavidad
- El movimiento del brazo se ve bloqueado por la tensión, por lo cual es necesario «hacer fuerza» para continuar con el movimiento
- El brazo se extiende más allá de donde sería natural detenerse, lo cual conlleva un exceso de ímpetu hacia delante que acaba desequilibrando al practicante, o llevándole a levantar el pie de atrás del suelo (cosa que es un error en Tai Chi)
- Al llegar más lejos de lo que debe, el movimiento toma un poco más de tiempo para completarse. Son uno o dos segundos más, pero es un error que se acumula. Se nota mucho cuando se practica la Forma en grupo.
Y podríamos seguir, pero creemos que se entiende la idea. Incluso en movimientos como «Patear con el pie izquierdo/derecho» (la patada de la Forma Básica de 10 movimientos), donde la pierna se extiende en el aire, no se busca llegar a una máxima extensión, sino a un estirar suave que relaje la pierna y produzca una sensación agradable.
1, 2, 3… RESPIRA
Tanto en Chi Kung, como en Tai chi, se apuesta en general (salvo circunstancias muy concretas) por una respiración diafragmática, también llamada respiración natural, en la que tomamos y expulsamos el aire por la nariz, y usamos la capacidad pulmonar sin forzar. Se trata de tomar aire de manera tranquila, llenando los pulmones de aire nuevo, para oxigenar bien la sangre y, con ella, el cerebro, y que esta oxigenación facilite un estado mental de relajación.
La respiración juega un papel muy importante en Chi Kung. Digamos que un 50% de un buen Chi Kung, realizado «como Dios manda», está en la respiración. Es cierto que en determinados Chi Kung, con determinados efectos, vamos a buscar respiraciones más explosivas, o más difíciles (respiración invertida, soltar el aire por la boca, inspirar o soltar con mayor velocidad…). Pero en la mayoría de ocasiones, este no es el caso.
En Chi Kung, la respiración viene para ayudarnos a centrar nuestra mente, a que lo mental se aúne con el movimiento físico, para ayudarnos a centrarnos en el aquí y en el ahora. Se suele inspirar al realizar movimientos que suben o se expanden, y expirar en los movimientos que bajan o contraen. Unida a la suavidad, la respiración es una maravillosa herramienta que conecta la conciencia con el cuerpo y nos ayuda a multiplicar el efecto del Chi Kung sobre nuestra salud y nuestra energía.

En Tai Chi, la cosa cambia muy poco. Seguimos usando la respiración como forma de conexión cuerpo-mente, seguimos queriendo una respiración natural (en la mayoría de ocasiones), y creemos que por eso, en determinado momento se empezaron a confundir los términos. Muchos son los que opinan que, en las Formas, la respiración debe acompañar matemáticamente al movimiento: ahora subo el brazo e inspiro, doy un paso y suelto aire mientras cambio el peso… etc.
En realidad, esto no es que sea un error en sí mimo; el error consiste en pensar que esa es la única manera correcta de hacer las Formas. Si el instructor tiene un enfoque claramente dirigido a la salud y la meditación, es lícito que enfatice más el control consciente del ritmo de respiración. ¡Es una gran herramienta! Pero si nuestro enfoque del Tai Chi tiende más hacia lo marcial, la respiración es más bien una herramienta. Es una fase a superar. Debemos aprender a permitir que nuestro cuerpo respire de manera natural, una respiración tranquila, suave, como cuando estamos dormidos… y ya. No hay que hacer nada más. Nuestro cuerpo, una vez aprenda a respirar así, nos indicará cuándo y cómo tomar o soltar aire.
Tengamos en cuenta algo: el Tai Chi, si no se lleva al combate, no puede considerarse marcial. Con que sea combate de entrenamiento o competición amistosa, es suficiente: nos quedamos a nivel de Arte Marcial. Y un combate es un ejercicio intenso: hay mucha adrenalina, mucho cansancio… Es cierto que se puede controlar el estado ansioso de la mente en un combate, pero si nos movemos rápido, los músculos necesitarán oxígeno, y eso conlleva una respiración diferente que cuando estamos haciendo la Forma bajo el solecito del parque o de la playa. Con estos temas, hay que procurar fantasear lo menos posible.
Mente e intención dirigida
Otro punto común entre Tai Chi y Chi Kung viene de la parte mental. Solemos decir que en Chi Kung, la mente debe acompañar al cuerpo, es decir, debemos estar concentrados en el movimiento que estamos haciendo, y no permitirnos divagaciones ni distracciones.
En Chi Kung, nos concentramos para ESCUCHAR nuestro cuerpo, SENTIR el movimiento, para detectar dónde está ese límite del que hablábamos antes. Yo puedo pensar que, al inclinarme, no llego a tocar el suelo con las manos, pero si me relajo, y permito que mis articulaciones, libres y suaves, me muestren el mejor camino, es muy probable que me sorprenda no solo rozando el suelo con los dedos, sino llegando hasta con la palma de la mano. Por supuesto, esto no se consigue a la primera. Es cuestión de relajar, sentir el cuerpo y probar a ampliar el límite milímetro a milímetro. Para eso hace falta mucha atención y confianza en el cuerpo, cosa que es imposible si estamos pensando en cualquier otra cosa mientras practicamos.
La atención continua, la concentración profunda, en Tai Chi busca lo que llamamos «meditación en movimiento». Meditar no es dejar la mente en blanco. En nuestra opinión, dejar la mente en blanco es una hazaña titánica, demasiado lejana para poder planteárnosla a nuestro nivel. Es mucho mejor, más práctico para nuestro día a día, en lugar de silenciar la mente, OCUPARLA en los pensamientos que a mí me interesan, y no en los que se crucen aleatoriamente por mi mente, como si fueran hojas arrastradas por el viento.

Centrar la atención en el movimiento que estamos haciendo, en sus matices y detalles, en la precisión, e incluso en la aplicación marcial del movimiento de la Forma… todo esto nos mantiene la mente limpia. Concentrada, pero relajada. Dos conceptos que en nuestra cultura occidental parecen opuestos, pero son perfectamente compatibles. Es como si nuestra mente fuese una pizarra. Cada pensamiento ocupa un rincón de la pizarra, y si tenemos muchos, unos se escriben por encima de otros, con diferentes tamaños, colores… un caos. Concentrarse es borrar de la pizarra todos los pensamientos e ideas que (en ese momento particular de la práctica) no queremos, y centrar toda la pizarra en un solo mensaje. Eso sería algo similar a la meditación. Si lo hacemos mientras ejecutamos la Forma pues ya tenemos la meditación en movimiento.
Uso del Chi
El Chi (o Qi) se define como la energía vital que recorre nuestro cuerpo, esto es, lo que hace posible que tengamos vida. Cuando el Chi se agota, morimos. Así pues, si estás leyendo esto, es porque tienes Chi. ¡Enhorabuena! Ahora hay que ver qué hacer con él. El Chi circula por el cuerpo de manera similar a un río con muchos canales y afluentes, de manera análoga a como lo hace el torrente sanguíneo (al cual está muy ligado).
El Tai Chi y el Chi Kung buscan desarrollar el Chi, aumentarlo, desbloquear su circulación… esto merecería dedicarle otro artículo entero, de tan profundo como es el tema, pero vamos a quedarnos en lo superficial por ahora.
La propia palabra Chi Kung, en chino, significa literalmente trabajar el Chi. Los ejercicios de Chi Kung tienen mucho que ver con estiramientos y ejercicios de relajación que buscan desbloquear el cuerpo. ¿Qué significa desbloquear? Muy fácil: ¿alguna vez has estado mucho tiempo sentado/a, y al levantarte has sentido tu cuerpo más pesado y torpe de lo normal? Y has tenido que moverte y estirarte de maneras extrañas para recuperar la agilidad normal. Suele ocurrir esto al despertarse después de varias horas de sueño… el cuerpo se agarrota, y hay que «desbloquearlo». Pues con la energía, con el Chi, pasa un poco lo mismo. El conjunto (cuerpo y energía) a veces se «atranca», y es necesario un proceso de ajuste para devolverlo a una situación normal.
En general, el Chi Kung va a buscar dos cosas: por un lado, ese desatasque del cuerpo y la energía, y por otro lado, el aumento, el cultivo de esa energía para que sea más robusta, tengamos más de ella y podamos disfrutar de una vitalidad de las que se notan. Existen Chi Kung de distintas clases:
- Chi Kung estáticos, que buscan la meditación más que el movimiento corporal
- Chi Kung estáticos que buscan el aumento de la energía, para que podamos sentirla mejor o darle el protagonismo de nuestro movimiento
- Chi Kung que tratan de mejorar la circulación de la energía, deshaciendo bloqueos o «bombeando» Chi por alguno de sus canales para desatascarlo
- Chi Kung que preparan el cuerpo para una situación de exigencia física (un combate, una escalada…)
- Y muchos tipos más

En Tai Chi, sin embargo, el flujo del Chi se da «por supuesto». Podemos usar el Chi Kung para desarrollar el Chi, para aprender a sentirlo, pero en Tai Chi, la energía se usa en plena potencia.
Cada movimiento de la Forma debe ir acompañado de intención, y según los escritos de los antiguos Maestros que dieron forma al Tai Chi, La mente lanza una intención, y la intención mueve el Chi, y el Chi mueve el cuerpo. Observamos esta idea en el principio del Tai Chi Chuan que dice algo así como usar la mente y no la fuerza física (puede variar según traducciones). Está hablando de eso justamente: usar la mente para dirigir el Chi, y que éste sea el que mueve nuestro cuerpo, y no al revés.
Según nuestro nivel, podremos optar por prácticas de diferente grado de dificultad: primero, nos centraremos en sentir el Chi mientras hacemos la Forma. Después, buscaremos que el Chi sea el que nos mueva (es decir, notaremos que hay ligereza y facilidad en el movimiento, que todo va fluido…). Y después, podemos buscar aplicaciones marciales usando esa misma no-fuerza, intentar usar fa jing (explosividad), etc.
Pero todo ello nace de un sentimiento, un SENTIR la energía ya trabajado. La mayoría de escuelas de hoy en día utilizan Chi Kung de manera análoga al Tai Chi por esta misma razón, así que ahora vemos que esto tiene todo el sentido del mundo y es lógico que sea así.
Uso marcial vs aplicación terapéutica
Al hilo de lo anterior, debería ser fácil observar la diferencia.
Aunque existen Chi Kung especialmente diseñados con usos marciales en mente, estos usos suelen consistir en un calentamiento energético intensivo, como ya hemos dicho. Hay algún Chi Kung por ahí que puede ser reminiscente de otros movimientos que sí tienen una aplicación marcial directa, pero son los menos. El Chi Kung en general tiene una función predominante en el terreno de la salud. Véase por ejemplo el caso de dos series famosísimas de Chi Kung:
LOS 8 BROCADOS DE LA SEDA
O también las 8 piezas de brocado, los 8 bordados de oro, etc… hay muchas traducciones que aluden a ocho movimientos que, realizados en sucesión unos de otros, acabamos movilizando y estirando el cuerpo entero. Y si lo hacemos con suavidad, una respiración adecuada y la conciencia atenta al movimiento sin distraernos, al terminar la secuencia con sus repeticiones (entre 15 y 25 minutos, según a qué velocidad lo hagamos), terminamos en un estado ideal para empezar cualquier práctica más deportiva, como podría ser un combate.
SHI BA SHI
Las Trece posturas, una serie de Chi Kung creada en los años 80 por el doctor Lin Hou Sheng, está claramente enfocada en la recuperación de un estado de salud, ya que confía en la suavidad, la fluidez… para que personas con algún impedimento puedan realizar los movimientos y así mejorar su estado físico, energético y mental de manera eficaz pero progresiva.
En Tai Chi, sin embargo, el enfoque puede variar.

Podemos practicar Tai Chi con el objetivo de mejorar nuestra salud, y entonces las Formas se convierten en una especie de Chi Kung largo y de mayor complejidad, pues nuestro enfoque se centra en la fluidez, la percepción y cultivo del Chi, el equilibrio, la orientación (que es puesta duramente a prueba en las Formas más complejas), etc.
Pero si nos atenemos al aspecto marcial, el Tai Chi debe incluir prácticas que en Chi Kung serían impensables, como ejercicios por parejas, prácticas de aproximación al combate… Por supuesto, la exigencia en cuanto a relajación, atención y demás aspectos internos pero técnicos se multiplica.
Sirva este punto para hacer una reflexión al practicante: si tu escuela dice practicar Tai Chi de combate, pero nunca hay nada en el temario ni en las prácticas que se parezca al combate o que oriente de manera directa hacia él, tal vez habría que cuestionarse la naturaleza de esas prácticas, porque marcial, no es.
REGLAS MECÁNICAS PARA EL CUERPO
Para ir concluyendo, otro punto diferenciador entre el Tai Chi y el Chi Kung es el conjunto de reglas que ambas disciplinas proponen en cuanto al movimiento del cuerpo.
El Chi Kung, como se ha dicho, busca movimientos que ponen énfasis en estirar diversas cadenas musculares. Algunos Chi Kung están basados en el recorrido de los meridianos, los canales por los que el Chi circula.
Para cumplir este propósito, el Chi Kung se aprovecha al máximo de toda la capacidad biomecánica de nuestro cuerpo: retorcer, flexionar, estirar, inclinar, rotar, son movimientos habituales en Chi Kung. Cuanta mayor sea la flexibilidad del practicante, más abiertas y extremas serán las posturas (siempre según la modalidad de Chi Kung que se practique). Ninguna posibilidad de movimiento del cuerpo está a salvo, porque lo que un ejercicio de Chi Kung no mueve, lo mueve otro ejercicio diferente.
En cambio, en Tai Chi las reglas cambian.
Si uno practica el estilo Yang, verá que ninguna postura busca un estiramiento extremo. Todas las posiciones buscan una redondez, el máximo estiramiento siempre es unos centímetros antes del límite del propio cuerpo. La verticalidad de la espalda es fundamental (sin sacar escuadra y cartabón), y no se debe romper en ningún momento. Los 10 Principios Fundamentales de Yang Luchan hablan de espaldas erguidas, pechos hundidos, codos y hombros bajos… todo esto tiene claros fines marciales, pues son reglas que favorecen posiciones de guardia efectivas con posibilidad de transformarse en ataques.
En otros estilos las reglas cambian ligeramente, pero la premisa sigue siendo una limitación en lo que permitimos a nuestro cuerpo hacer o no hacer.
CONCLUSIONES
Después de este análisis, esperamos que las dudas hayan quedado despejadas: el Tai Chi y el Chi Kung son dos herramientas distintas, que funcionan muy bien juntas, pero NO son lo mismo ni se pueden intercambiar por completo entre sí.
Es muy habitual que el ojo no entrenado confunda ambas prácticas por las grandes similitudes que comparten, pero al profundizar un poquito se debería entrenar la capacidad de discernir una disciplina de otra, porque las herramientas y limitaciones de cada una la hacen idónea para su finalidad, y poco adecuada, incluso contra producente, para otras.
Es necesario un trabajo de reflexión. ¿Qué quiero conseguir con la práctica del Tai Chi? Según la respuesta, lo practicaremos buscando un enfoque u otro, y acompañaremos nuestras sesiones con un tipo de Chi Kung u otro.
Si quieres sugerencias en cuanto a qué Chi Kung practicar para qué finalidad, escríbelo en los comentarios y permaneces atent@, ya que en breve tendremos novedades en nuestra Aula Virtual en este aspecto. 🙂
¡Gracias por leernos y hasta la próxima!


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