Metodología para la enseñanza del taichi

Para llevar a cabo la tarea de enseñar la práctica del Taichi hay tantos métodos como profesores. Es normal que cada profesor intente hacer llegar sus conocimientos y sus experiencias a sus alumnos tal como él ha ido adquiriéndolas o como crea que va a resultar más sencillo a sus alumnos asimilar sus enseñanzas.

Por este motivo, en cada escuela se sigue normalmente una metodología acorde a la cual, se van realizando los trabajos y entrenamientos necesarios.

Por nuestra parte, en nuestro Proyecto Taichi para Todos, tratamos de llevar el Taichi a todos nuestros alumnos, para lo cual seguimos varios caminos o propuestas distintas.

Por un lado, tenemos la modalidad que hemos llamado Taichi para la Salud, pues hemos entendido que la mayoría de los alumnos potenciales buscan una manera de mejorar su salud de una forma natural, a través de no sólo practicar dos horas semanales de actividad, sino que quieren aprender también una forma de moverse, de trabajar con sus emociones y con su mente que les permitan encontrar armonía entre su cuerpo, su mundo emocional y sus ideas.

Por otra parte, ofrecemos clases de Taichi Chuan para alumnos que, al menos en principio, están en mejor forma física.

Y en tercer lugar, ofrecemos una modalidad más terapéutica, pensada para alumnos que tengan movilidad reducida y problemas de salud que haya que mejorar todo lo posible.

Pero para todas las modalidades, y para poder entender el Taichi y poder comenzar a practicarlo con unas mínimas garantías de que vamos a poder aprovechar el tiempo dedicado a esta actividad, existe lo que conocemos como los diez principios fundamentales para la práctica del Taichi.

Estos principios nos hablan de elementos que hay que tener siempre presentes en todas las prácticas que realicemos, independientemente del trabajo concreto que en cada clase vayamos a trabajar.

Por un lado nos enseñan a adoptar una correcta postura corporal, basada en cómo debemos alinear la espalda, el cuello, las articulaciones, bajar los hombros, etc.

Por otro lado nos habla de cómo debemos coordinar los movimientos, los cuales deben tener armonía entre el tren superior y el tren inferior del cuerpo. Realizar movimientos suaves, sin exceso de fuerza física, esféricos, continuos, etc.

Y en tercer lugar, nos habla de cómo debemos armonizar nuestra mente, para que no “se vaya” y acompañe al cuerpo en todos sus movimientos, estando presente, relajada y constante, para poder trabajar adecuadamente. Todo ello acompasado con una correcta respiración abdominal, relajada y profunda.

Y después está la parte conocida como “interna”, en la que el foco de trabajo no está tanto en el cuerpo, como en la mente y la energía. Concentración, percepción, autocontrol de las emociones… un trabajo desde la mente para la mente, y también un trabajo con la energía, para aprender a sentirla y dirigirla.

En nuestra escuela nos gusta trabajar la parte interna, sin renunciar a realizar los movimientos de una forma correcta, pero respetando las características físicas de cada alumno, para que cada uno pueda disfrutar conociendo y desarrollando su propio Taichi personal.

Todo este trabajo nos ayudará a mantener una disciplina mental y emocional que nos ayudará a enfrentar la vida, tanto en las dificultades como en las alegrías.


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