El sentido heroico en nuestra vida

Vivimos en un mundo caótico. Cambios continuos, desgracias… la incertidumbre ha tomado posesión de la realidad actual. Y todos y cada uno de nosotros estamos ahí, en medio de la tormenta, intentando mantenernos de pie como mejor podemos y sabemos. Pero el mundo a veces parece empeñado en que no salgamos a flote.
¿Cómo pasar por ese calvario? ¿Cómo encontrar la felicidad? Parece imposible en tales circunstancias.
Tal vez haya dos claves que resuelvan el asunto, al menos en parte. La primera sería cambiar el enfoque: las cosas no “me” pasan “a mí”: la cosas “pasan” simplemente.
Eliminar el personalismo nos ayuda a ver el mundo de una forma más objetiva, más global. Nos permite apreciar que el mundo está regido por leyes, y que esas leyes no tienen nada que ver con un ensañamiento personal y arbitrario de algún dios cruel, sino que en la mayoría de las ocasiones, todo tiene un sentido, un porqué… aunque no siempre lo sepamos ver.
La segunda sería el espíritu guerrero. Tener un alma fuerte, tener sentido heroico, fuerza interior…


Se puede llamar con muchos nombres a esta cualidad, pero dicho de forma muy resumida sería la capacidad que cada uno tiene de ponerse en pie frente a la adversidad, de no dejarse vencer, de plantar batalla y decir con voz firme y potente “aquí estoy, pase lo que pase”. Ojo, no se trata de ir por la vida de forma violenta, avasallando a los demás. Precisamente, en todas la culturas guerreras, el guerrero ha sido siempre el paradigma del Amor por los demás y de la
Generosidad. Esto es para meditarlo profundamente.
Hay que ser muy fuerte para tener esta actitud, que está tan llena de misterios y matices.

Es interesante que tratemos de aplicar esta forma de actuar y sentir en nuestra vida.

En nuestras clases de Taichi Chuan, tratamos de trabajar con una actitud guerrera. Es una experiencia muy interesante explorar la virtud del guerrero, que puede
ser desarrollada a través de la práctica de las Artes Marciales, y que tanto nos puede ayudar en nuestra vida.

Cuando hablamos de trabajar en las Artes Marciales, no significa trabajarlo durante los combates. Se trata de comenzar con una mentalidad de superación, de adquirir una disciplina que nos permita trabajar sin excusas. Superarnos a nosotros mismos es la mayor victoria que un guerrero puede conseguir.

En nuestras clases de Taichi buscamos desarrollar también esta actitud disciplinada, trabajar con ilusión y seriedad es una fantástica forma de mejorar nuestra salud tanto a niveles mentales como emocionales y físicos.

Por ello, realizamos ejercicios que nos muestran la capacidad de concentración que tenemos, para tratar de mejorarla. Saber que capacidad de superación de nuestros defectos, de concentrar nuestra atención somos capaces de aplicar es fundamental para poder mejorar.

En la vida, a veces, es necesario ponernos serios con nosotros mismos para conseguir superarnos.

Es un camino difícil, pero gratificante.


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