Para nosotros, practicar Tai Chi significa mucho más que el hecho de hacer ejercicio o realizar esta actividad una o dos veces por semana. Más bien, lo vivimos como una forma de conocer la vida, empezando por conocernos a nosotros mismos. Y gracias a este conocimiento de nosotros mismos que vamos alcanzando, vamos aprendiendo a comprender y respetar a todos los seres humanos, tanto a los
que nos rodean ( familiares, amigos, etc), como a los que no conocemos.
Y por extensión, gracias a la filosofía que baña el Taichi, el Taoísmo, aprendemos a dejarnos influir por su sabiduría, por su naturalidad y aceptación de la idea de proteger y embellecer la vida en su más amplio sentido.
Mejorarnos, mejorar nuestra relación con los demás y embellecer todo lo que hagamos, serán objetivos y consecuencias de llevar a cabo nuestras prácticas de
taichi de una forma habitual.

El practicante de taichi busca fluir con la Naturaleza y asemejarse a ella dentro de sus posibilidades, por lo que una forma de conseguirlo, será aprender a ser eficientes, sencillos, aprender a compartir nuestra vida, nuestros conocimientos con los demás.
La práctica del taichi, nos ayuda a pensar con tranquilidad, pero no durmiendo, sino adaptándonos en cada momento al ritmo y tiempo necesarios, y además, hacerlo con exactitud, con precisión.
Las repeticiones que realizamos al practicar nuestros movimientos, tanto en la forma como en los ejercicios de Chi Kung, buscan alcanzar la perfección a través de lograr descondicionar nuestros movimientos de nuestra forma de ser, de nuestra forma de ver la vida, con nuestras limitaciones.
Nos acerca a reconocer que no somos tan imperfectos ni torpes como muchos alumnos nos dicen que se sienten cuando empiezan sus clases y a través del trabajo realizado, de reflexionar y de aplicar nuestra conciencia a nuestros movimientos, a nuestros ejercicios, vamos creciendo y mejorando, sin apenas darnos cuenta en nuestro día a día.
La práctica correcta del taichi, nos ayuda a ser mejores personas, más comprensivas, más dispuestas a vivir de una forma natural y correcta.
Buscar la armonía, no sólo en nuestros movimientos, sino en nuestra vida, en
nuestros actos, nos ayuda a encontrar la armonía en nuestra mente, en nuestros
sentimientos y en nuestros movimientos, por lo que toda nuestra vida, se vuelve más armónica, más bella, no sólo para nosotros, sino para todos los que conviven y se relacionan con nosotros.
El Taichi, especialmente durante los primeros años, requiere trabajar con la
supervisión de un profesor, que te vaya orientando y ayudándote a entender de forma correcta los movimientos y los distintos ejercicios, así como la filosofía y el arte interno, que consiste en practicar taichi de dentro hacia afuera.

En los artículos que os ofrecemos, iremos compartiendo muchas técnicas y trabajos
específicos que os ayudarán a conocer y mejorar vuestro Taichi y os animamos desde ya, a que si estáis interesados, no dudéis en poneros en
contacto con nosotros.
Por último, pero muy importante, el Taichi es para Todos. Todas las personas pueden y deberían practicar esta actividad.
Tanto para mantener una buena salud ( de forma preventiva) , como para recuperarla en caso de haberla perdido. Si sufres de alguna dolencia o conoces a alguién que tenga dolores de espalda, de rodillas, artrosis, reuma, fibromialgia, esclerosis múltiple, estrés, o cualquier otra circunstancia, incluso si tienes reducción de movilidad o vas en silla de ruedas, te podemos ayudar para que puedas experimentar una gran mejoría en tu salud, de una forma natural.

José Luis Risueño


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